Cómo hacer trabajar el crédito a mi favor

Cómo hacer trabajar el crédito a mi favor

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Ver al crédito como una herramienta

Para hacer que el crédito trabaje a mi favor, lo primero que hago es cambiar mi mentalidad. El crédito no es dinero extra, sino una responsabilidad que, bien manejada, me ayuda a crecer financieramente.

Utilizar el crédito para potenciar tu negocio

Sacar un préstamo para lanzar tu emprendimiento o llevar tu negocio a otro nivel es una gran manera de que este trabaje a tu favor. El crédito, en este contexto, no se convierte en una carga, sino en una herramienta de crecimiento. Puede servir para adquirir equipo, mejorar tus servicios, ampliar tu oferta o incluso llegar a más clientes.

Tener una estrategia clara y saber cómo utilizar este dinero de manera inteligente, te ayuda a invertir con propósito, evitando decisiones impulsivas que puedan poner en riesgo tu estabilidad financiera.

Financiar tus estudios 

Invertir en tu educación es una de las decisiones más valiosas que puedes tomar. Si utilizas el crédito para financiar tus estudios, es una inversión a tu futuro. Aprender, formarte y adquirir nuevas habilidades abre puertas que, a largo plazo, pueden mejorar tu situación económica.

Aprovechar los beneficios 

Muchos productos de crédito ofrecen ventajas como recompensas, descuentos o devoluciones de dinero. Aprovecha estos beneficios (siempre y cuando no te lleven a gastar más de lo necesario). El objetivo es obtener ventajas, no justificar gastos innecesarios.

Construir un historial sólido

Construye un historial positivo que te permita acceder a oportunidades más grandes, como préstamos con tasas más bajas o financiamiento para proyectos importantes. El crédito, bien gestionado, puede abrir puertas que de otra forma serían difíciles de alcanzar.

Evitar el crédito como solución a problemas

No utilizo el crédito para cubrir gastos que no puedo pagar. Hacerlo solo genera un ciclo de deuda difícil de romper. En lugar de eso, lo uso como una herramienta planificada dentro de una estrategia financiera más amplia.

¿Cómo evalúan si eres buen candidato para un crédito?

¿Cómo evalúan si eres buen candidato para un crédito?

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Cuando solicitas un crédito, las instituciones financieras analizan principalmente dos aspectos: tu comportamiento o carácter de pago y tu capacidad de pago. Ambos determinan si pueden confiar en ti y en tu habilidad para cumplir con la deuda.

  • Comportamiento o carácter de pago

El carácter de pago refleja qué tan confiable eres como deudor. No solo se basa en si pagas o no, sino en cómo te has comportado a lo largo del tiempo. Aquí influyen factores como tu edad, ocupación, nivel de estudios, estabilidad laboral y domicilio.

Una herramienta clave son los Burós de Crédito, que registran tu historial de pagos de los últimos 24 meses. También es muy importante la solicitud de crédito, ya que es el primer contacto formal: allí se revisan tus datos personales, ingresos, vivienda y actividad económica.

Además, se solicitan referencias comerciales y bancarias, que muestran cómo has cumplido tus compromisos anteriores y qué tan puntual eres. Todo esto ayuda a construir tu perfil como solicitante.

Este historial se resume en tu score o calificación crediticia, que va desde bajo hasta excepcional. Mientras más cerca estés de 999, mejor ha sido tu comportamiento de pago; mientras más bajo el puntaje, mayor el riesgo percibido.

Recuerda, puedes consultar tu score crediticio visitando www.miaval.com

  • Capacidad de pago

La capacidad de pago responde a una pregunta clave: ¿te alcanza para pagar el crédito sin complicaciones? Se calcula restando tus gastos a tus ingresos.

Primero, suma todos los ingresos del hogar (sueldos, negocio, pensiones, arriendos). Luego, identifica tus gastos fijos (arriendo, alimentación, transporte, servicios) y gastos variables (imprevistos). La diferencia es tu ingreso neto, es decir lo que podrías destinar al pago de una nueva deuda.

Como regla general, si el pago de deudas supera el 40% de tu ingreso mensual, es probable que no sea conveniente asumir un nuevo crédito.

Ser sujeto de crédito ideal significa tener ingresos suficientes y un buen carácter de pago. Ambos van de la mano para construir una vida financiera saludable.

¿Qué mismo es el buró? Una historia que muchos hemos vivido

¿Qué mismo es el buró? Una historia que muchos hemos vivido

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A María le ofrecieron un crédito para ampliar su negocio. Entregó papeles, sonrió confiada y recibió un “no”. No entendía por qué, si hoy sí tenía ingresos. Ahí escuchó por primera vez una palabra que suena lejana, pero decide mucho en nuestra vida financiera: el buró de crédito.

El buró no es un banco ni una entidad pública. Es una empresa privada, autorizada por la Superintendencia de Bancos, que recoge información real sobre nuestros créditos: cómo los usamos y cómo los pagamos. Funciona como un espejo financiero.

El historial crediticio es como el currículum vitae, pero de nuestros préstamos.

No dice cuánto ganamos hoy, sino cómo cumplimos ayer: si pagamos a tiempo, si nos atrasamos, si cerramos bien un crédito.

El score es la nota que resume ese historial.

En Ecuador, este puntaje se calcula con datos objetivos de pago. No es suerte ni castigo: es comportamiento. Pagar a tiempo pesa más que cuánto dinero tengamos.

María descubrió algo clave: un atraso pequeño, repetido varias veces, había bajado su score. No era mala pagadora; era desordenada. Ajustó fechas, se puso alertas y, meses después, el crédito llegó en mejores condiciones.

Mitos comunes que el buró no confirma

  • “Si no tengo créditos, tengo buen score” – Sin historial, no hay cómo evaluarte.
  •  “El buró decide si me prestan”- Decide el banco; el buró solo informa.
  • “Nunca se borra”- La información se actualiza con el tiempo y el buen comportamiento.

El buró no es enemigo ni juez es memoria, y como toda memoria, se puede mejorar con disciplina.

Qué haría este momento para tener un buen historial crediticio

Qué haría este momento para tener un buen historial crediticio

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1. Entender cómo funciona el crédito

Lo primero que haría es informarme. Muchas personas usan crédito sin entender realmente qué es y cómo utilizarlo. Sin este conocimiento, es fácil cometer errores que cuestan años corregir.

2. Poner en orden mis finanzas y hacer un plan financiero 

Antes de sacar cualquier producto de crédito, me aseguraría de tener claridad total sobre mi situación financiera. Esto se ve como saber exactamente cuánto gano, cuánto gasto y en qué se va mi dinero cada mes. Elaboraría un presupuesto mensual realista, donde identifique mis gastos fijos y mis gastos variables y a partir de ahí, definiría cuán to puedo destinar al ahorro y cuánto, de forma responsable, podría usar en crédito sin comprometer mi estabilidad.

3. Sacar un crédito/ si no lo tengo ya – Empezar con un producto sencillo

Si no tuviera ya historial, comenzaría con una tarjeta de crédito básica. De esta manera puedo empezar a demostrar que sé manejar el crédito de forma responsable.

4. Pagar siempre a tiempo 

Organizar mi calendario – marcar fechas de pago importantes.

Este sería mi principio más importante. Ninguna estrategia funciona si no cumplo con los pagos, un solo retraso puede afectar negativamente mi historial. Para evitarlo, activaría recordatorios, pagos automáticos y organizaría mi calendario para siempre estar a tiempo con los pagos.

5. Revisar mi reporte crediticio regularmente

Revisaría mi historial frecuentemente para detectar errores o movimientos sospechosos. Corregir a tiempo cualquier problema puede evitar consecuencias mayores.

6. No endeudarme más de lo necesario

El crédito es una herramienta, no una extensión de mis ingresos. Solo lo usaría cuando sea necesario y con un plan claro para pagarlo (si está dentro de mi presupuesto)

Es malo estar en el buró… verdadero o falso

Es malo estar en el buró… verdadero o falso

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Cuando me llamaron a mi celular y me ofrecieron US$10.000 de préstamo en un banco, no dudé un instante y fui a la agencia más cercana a retirar mi dinero.

Pensé: al fin voy a remodelar mi casa.

La señorita me recibió muy bien, me pidió el número de cédula y después de medio minuto de revisar en la pantalla, dijo: usted no está en el buró.

Yo respiré aliviada. Había oído que era malo estar en el buró.

-¡Qué bueno!

-Es bueno estar en el buró, respondió ella. No conocemos su historial de pagos.

¿Ha tenido alguna vez un crédito?

-Sí, muchos…

-Pero no están a su nombre. Están a nombre de mi esposo.

¿Sabía usted que cada uno tiene su propio historial?

Le podemos dar el crédito a su esposo.

-¡¿Qué?!

Ahí aprendí otra verdad: cada persona tiene su propio historial crediticio.

Cuando me levantaba decepcionada, la señorita me dijo:

-Tiene que construir un historial crediticio y entonces puede volver por acá.

-¿Cuánto tiempo me tomará eso? Dos meses, tres…

-Depende. Si saca una tarjeta de crédito, compra algún electrodoméstico a plazos, mantiene sus pagos al día, su nombre estará en el buró y podremos evaluar el crédito de 10.000 dólares.

Salí de la agencia con una idea en la mente: no tenía ninguna deuda a mi nombre y por eso era un ser invisible para los bancos, las cooperativas y empresas.

Decidí aceptar la tarjeta de crédito que alguna otra institución me habían ofrecido y empezar a construir un buen historial crediticio para estar en el buró y sacar crédito cuando lo necesitara.

Me quedó claro que:

  1. Es bueno estar en el buró

  2. Cada persona tiene su propio historial crediticio

Conoce qué es mi aval y sus beneficios

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Mi Aval es una solución digital que acerca el buró de crédito a las personas. Permite acceder de manera 100% en línea, segura y rápida a tu reporte crediticio real y actualizado, sin trámites presenciales. A través de un proceso de validación de identidad y biometría facial, puedes conocer cómo te evalúa el sistema financiero al momento de solicitar un crédito y usar esa información para tomar mejores decisiones sobre tu dinero.

¿Dónde lo encuentro?
https://www.miaval.com

¿Qué beneficios ofrece Mi Aval?
Con Mi Aval puedes:

Conocer tu score crediticio y entender qué tan bien estás posicionado ante bancos y otras instituciones.

Ver la evolución de tu score en el tiempo y comprender cómo tus decisiones impactan tu futuro financiero.

Identificar factores de riesgo que afectan tu calificación.

Revisar tu deuda actual e histórica de forma clara y transparente.

· Detectar errores o posibles fraudes antes de que se conviertan en un problema.

· Mejorar tu perfil crediticio a tiempo, con información confiable y actualizada.

Acceder a todo el proceso de forma digital, sencilla y segura.

¿Cuál es el objetivo de Mi Aval?
Mi Aval no busca solo entregar un reporte crediticio. Su propósito es impulsar la educación financiera, fomentar el seguimiento periódico del historial y promover el cuidado del score como un activo personal. También ayuda a prevenir fraudes, errores o morosidades no detectadas y a que las personas se anticipen, tomando decisiones informadas en lugar de reaccionar cuando ya necesitan un crédito.

Un beneficio para todo el sistema financiero
Mi Aval contribuye a un ecosistema financiero más transparente y responsable, donde el ciudadano es un actor activo. Mi Aval demuestra que el buró de crédito no solo evalúa riesgo: informa, educa y protege.

Revisar tu historial regularmente te permite construir una mejor reputación financiera y acceder a mejores oportunidades.

Historial crediticio para jóvenes: cómo construirlo

Historial crediticio para jóvenes: cómo construirlo

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Cuando pensamos en historial crediticio, solemos imaginar adultos con hipotecas, tarjetas de crédito o préstamos grandes. Pero lo cierto es que ese historial puede empezar a construirse mucho antes de lo que te imaginas.

Tu comportamiento financiero desde los primeros pagos, servicios contratados o solicitudes de productos a crédito comienza a dejar una huella en tu historial. Y esa huella puede abrirte o cerrarte puertas.

Te explicamos cómo puedes comenzar a construir, y cuidar, tu historial crediticio, incluso si apenas estás entrando al mundo financiero.

¿Qué es el historial crediticio?

El historial crediticio es el registro del comportamiento que has tenido con tus obligaciones financieras: si cumples con los pagos, si te atrasas, si has incumplido algún acuerdo o si simplemente no has interactuado con productos financieros aún.

Cada vez que contratas un plan de celular, compras algo a cuotas o solicitas un crédito —por más pequeño que sea— estás dejando un rastro en tu historial. Este registro lo compilan los burós de crédito y es consultado por bancos, cooperativas, y otras instituciones cuando solicitas un crédito.

Conoce su importancia…

Muchos jóvenes creen que el historial solo importa cuando piensan en créditos grandes. Pero lo cierto es que tener (o no tener) historial afecta tu posibilidad de acceder a un crédito. Un historial positivo puede significar acceso rápido, mejores tasas, menos requisitos. Uno negativo o inexistente puede traducirse en rechazos o condiciones desfavorables.

¿Cómo comenzar a construir tu historial crediticio?

Puedes comenzar con productos sencillos, siempre y cuando cumplas con los pagos a tiempo. Un crédito educativo responsable, un servicio financiado que se paga puntualmente o un crédito diferido de algún producto que has comprado.

Presta mucha atención cómo manejas tu crédito…

Retrasarte en los pagos, ignorar notificaciones de cobro, dejar una deuda sin cancelar o solicitar múltiples créditos en poco tiempo son comportamientos que generan alerta en los burós de crédito. Aunque parezcan pequeños descuidos, tienen consecuencias que pueden durar años.

Recuerda..

Tu historial es como una reputación financiera (y ya la estás construyendo). Aunque no lo veas, tus decisiones financieras ya están hablando por ti. Y así como joven cuidas tu reputación en redes o en el trabajo, deberías también cuidar tu reputación ante el sistema financiero.

¿Cómo controlar el nivel de endeudamiento?

¿Cómo controlar el nivel de endeudamiento?

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Autora: Lourdes Hernández

Si eres joven, lo primero que tienes que hacer es construir tu historial crediticio. ¿Cómo? Tomando tu primer crédito.

Tal vez sacar una tarjeta de crédito sea difícil, pues te van a pedir todo tipo de papeles. Si no es por ahí, intenta un préstamo en una casa comercial a través de su tarjeta o de letras.

Es muy cómodo que los papás nos paguen una tarjeta adicional, pero si queremos independizarnos es momento de hacerlo.

En el caso de mujeres cuyos maridos son los titulares de la tarjeta, también es momento de la independencia financiera. Les aseguro que nos da muchos beneficios tener nuestra propia tarjeta pues nos vuelve más conscientes de los gastos, nos damos ciertos lujos que nos merecemos y también podemos regalar a nuestras parejas e hijos una sorpresa, un viaje, incluso contribuir a pagar algún imprevisto.

Si pagamos a tiempo ese pequeño préstamo o nuestro estado de cuenta inicial, nos van a calificar como buen pagador o de buen carácter de pago.

Ahora nuestro trabajo es mantener el buen historial de crédito. Así, será fácil y con buen interés el sacar un crédito automotriz, educativo o la entrada para la casa.

Y aquí empieza el temor a caer en sobreendeudamiento. ¿Cómo evitarlo?

  1. Sé responsable. El crédito hay que pagarlo. Tu nombre está en juego.
  2. Cuida que tu deuda sea del 30% máximo de tus ingresos.
  3. Reflexiona, no caigas en compras impulsivas ni compulsivas.
  4. Mantén un tope de gasto para diversión, digamos USD100 al mes.
  5. Busca otras fuentes de ingreso.
  6. Ten metas SMART: específicas, medibles, accionables, reales y con plazo.
  7. Mantén un ahorro mensual para un fondo de emergencias que te ayude a enfrentar imprevistos (se dañó la lavadora, choqué el carro, mi mamá no me mandó el monto acordado). Así no te endeudas y sigues cumpliendo tus metas.

Estás en un primer nivel de finanzas personales. Si sigues al detalle tus gastos, tu presupuesto y tu ahorro, pronto pasarás al nivel de construir tu patrimonio, empezar a invertir y llegar a la libertad financiera.

Qué esperamos de la tarjeta de crédito para el negocio

Qué esperamos de la tarjeta de crédito para el negocio

Crédito General Negocio

Autora: Lourdes Hernández

Los emprendedores tienen como principal virtud la de ser persistentes. Manejan un balance entre lucha y ambición, ambas admirables. Cuando surgen, inyectan fuerza a la comunidad y energía a la economía de un país. En Latinoamércia el 60% del empleo viene de pequeñas y microempresas, entonces, si se apoya al emprendedor, se impulsa a la región.

El dueño de negocio tiene un trabajo múltiple, es administrador, gerente financiero, de ventas y de talento humano, es contador y mensajero. Administrar de forma inteligente la tarjeta de crédito, adaptada a las necesidades de micro y pequeños empresarios puede optimizar su productividad, generarle ganancias y ahorro de tiempo.

¿Qué debería ofrecer la mejor tarjeta de crédito para el negocio?

Apertura de puertas digitales: es el primer producto de crédito al que acceden los jóvenes, que abre para ellos una gama de facilidades digitales.

Financiamiento o crédito: es un producto accesible y flexible, activo 24 horas al día los 7 días de la semana, y por ello requiere asesoría. Por ejemplo y en primer lugar, recomienda operar por separado las finanzas personales de las del negocio.

Flujo de efectivo: permite los avances de dinero en efectivo para momentos de necesidad de liquidez.

Manejo de gastos, facturación electrónica, manejo de clientes y proveedores, rol de pagos virtual.

Gestión de riesgos, seguros y ciberseguridad.

Formas de ahorro, manejo de divisas y remesas.

Asesoría en tendencias y datos de crecimiento. El emprendedor siente que le va bien y quiere crecer; recibir asesoría hacia mantenerse en ese camino por un tiempo, con consistencia, antes de lanzarse a expansiones es oportuno. Informarse de tendencias como son los “viajes con propósito” y cómo aprovecharlos para el negocio: ecoturismo, retiros de yoga, deporte, gastronomía.

Otros beneficios personalizados:

Programa de recompensas, acceso a herramientas de gestión financiera, cupos, educación financiera, redes de socios.

¿Qué debe poner el empresario a cambio? Presentar y mantener un historial de crédito impecable, tanto de la empresa como de sus dueños. Asumir el costo de la tarifa y los intereses de diferidos. Estar atento a los estados de cuenta y aprovechar todos los beneficios aquí mencionados.

Puedes sobreendeudarte con deudas buenas y malas

Puedes sobreendeudarte con deudas buenas y malas

Crédito General

Autora: Lourdes Hernández

Deuda es pedir prestado dinero. Lo cual es bueno. Se trata de un crédito porque “creyeron en ti”.

El meollo del asunto es para qué usas el dinero.

Si pides un préstamo para gastar, puede ser una deuda mala.

Si lo haces para invertir, es buena.

Al referirnos a “gastar” estamos hablando de aquello que no es indispensable, que es un deseo y no una necesidad. Por ejemplo: joyas, cierta vestimenta, una fiesta.

Invertir es pagar la entrada para una casa, la maestría, un negocio, pero también unas vacaciones programadas, porque te ayudan a descansar, a tomar nuevo impulso y a unir más a la familia.

Es importante evitar el sobreendeudamiento. ¿Cómo?

  • Llevando un registro de ingresos y gastos, ya sea en efectivo, tarjeta, transferencias.
  • Distribuyendo los ingresos así: 50% para gastos básicos, 40% para deudas y gastos no básicos. 10% para ahorrar.
  • Además, hay que conocer cuál es nuestra capacidad de pago, así, antes de contraer una deuda, vemos si habrá dinero disponible para pagarla.

Tanto si es deuda buena o mala, puedes caer en el sobreendeudamiento.

Reconoce las alertas de que tienes demasiadas deudas:

  1. Un primer síntoma es que no duermes tranquilo.
  2. A veces estar atrasado en tus deudas es indisciplina, no sobreendeudamiento. Pero ya es una alerta.
  3. Usas el crédito para todo. Gastos como supermercado con pago diferido, o pago de servicios básicos, con crédito.
  4. Cuando saco un crédito para pagar otros créditos.
  5. Usar los ahorros para pagar deudas.
  6. Dejar de pagar unas deudas para cumplir con otras. Si tienes que decidir cuáles cuentas pagar, es una alerta.
  7. Si te están llamando a cada rato para que pagues tus deudas. Es molestoso, pero es tu responsabilidad.
  8. Solo te alcanza para pagar el mínimo de tu tarjeta de crédito. El mínimo es una facilidad que te da la emisora de la tarjeta, lo cual está bien. Pero hay que ser conscientes de que si pagamos solo el mínimo nos van a cobrar intereses. La deuda va a a seguir allí. Se crea un hueco.

¿Por qué nos sobreendeudamos?

Porque sacamos crédito sin pensar que en el futuro tal vez no tengamos los mismos ingresos que ahora.

Porque invertimos en algo que no resulta.

Porque gastamos mucho con la tarjeta y luego no tenemos con qué pagar.

 

Digamos que ya estás “ahorcado-a”… ¿qué puedes hacer?

  1. ¡¡Para de gastar!!
  2. Haz una lista de todas tus deudas.
  3. Haz un plan de pago realista: cuándo podré pagar y con qué monto cada mes.
  4. Habla con la institución financiera y solicita planes de pago o consolidación de deudas. Enfrenta la situación inmediatamente.
  5. Recupera tu paz y tu tranquilidad.